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Salmond se lanza al cuerpo a cuerpo por la independencia de Escocia en 2016

Las fuerzas británicas le exigen un «plan B» a la secesión ante la presentación hoy en Glasgow de su hoja de ruta para separarse de Inglaterra tras 306 años de unión

Salmond se lanza al cuerpo a cuerpo por la independencia de Escocia en 2016 afp

borja bergareche

Los defensores de la unidad de Gran Bretaña han inundado esta mañana las estaciones de tren y de ferry y las terminales de aeropuerto de Escocia con un escueto lema en forma de chapa: «OK UK» . Los seguidores del presidente nacionalista, Alex Salmond, tenían ya alquilados, por su parte, los espacios publicitarios para insertar el «Sí Escocia» con el que animan a una población todavía escéptica a sumarse a las filas independentistas.

El líder del Partido Nacionalista Escocés (SNP) se lanza hoy a la confrontación cuerpo a cuerpo con la presentación en el museo de ciencia de Glasgow del Libro Blanco por la Independencia , su hoja de ruta hacia una secesión que, según sus planes, pondría fin a 306 años de proyecto común con Inglaterra.

Concebida en forma de guía para el ciudadano de 200 páginas con respuestas a 650 preguntas, la publicación es un intento de « hacer avanzar el debate de cómo Escocia puede convertirse en independiente a qué tipo de país sería una Escocia independiente», explica Nicola Sturgeon , la «número dos» del gobierno escocés. «Nuestro mensaje a los escoceses es simple: lean esta guía, compárenla con otras alternativas para el futuro de Escocia y decidan», resume la vicepresidenta de Salmond.

El Libro Blanco ofrece al nacionalismo, sobre todo, una oportunidad de despejar las serias dudas que plantea la opción separatista . Casi nadie, ni siquiera el gobierno británico, cuestiona la viabilidad de una Escocia independiente en una Europa en la que existen varios Estados con una población menor a los 5,2 millones de escoceses. Pero varios informes recientes han advertido sobre los desequilibrios fiscales que tendrían fuera del Reino Unido y, como recuerdan desde Londres, fuera de la Unión Europea.

«Está aceptado bastante claramente que Escocia, como Estado independiente, debería pasar por el procedimiento de solicitud de admisión en la UE, si es que quieren unirse, como sospecho que querrían», explicaba al respecto la semana pasada Alistair Carmichael , el ministro para Escocia de Cameron. «Fichado» hace solo seis semanas por el primer ministro para endurecer la postura de Londres ante el referéndum, que tendrá lugar el 18 de septiembre de 2014 , Carmichael advertía estos días que, tras la presentación del Libro Blanco, «Salmond ya no tendrá forma de escaparse de las preguntas difíciles».

Independentismo «light»

La publicación de la «guía» hacia la independencia es el intento de romper con esa acusación de estar sorteando el verdadero debate, ocultando las dificultades de la secesión bajo un proyecto de independentismo «light» –según los críticos- para una Escocia que mantendría a Isabel II como jefa de Estado y la libra esterlina como moneda (junto al escudo protector, claro, del Banco de Inglaterra), según los planes del gobierno escocés. Pero tanto el ministro de Finanzas, George Osborne , como Alistair Campbell, el líder de la campaña de los partidos tres unionistas a favor del «No» a la independencia, ya le han advertido que esa «unión sterlina» que pregona no es una opción. Campbell le exigía esta semana, por ello, que comience a presentar su «plan B» a la independencia.

Según un sondeo publicado este domingo por el «Sunday Times», el 47% de los escoceses no quiere un país independiente , frente a un 38% que defiende la opción independentista. Otros sondeos elevan esa diferencia de nueve puntos hasta los veinte puntos. Pero lo que preocupa a los dos campos es una bolsa sustancial de indecisos que hace que, todavía, la balanza pueda inclinarse de ambos lados. El 15% según el «Sunday Times», y el 20% según encuestas anteriores, no ha tomado aún una decisión. A ellos, Salmond intenta cautivar manejando hábilmente la simbología.

Según su Libro Blanco, en caso de victoria del «Sí» dentro de diez meses, la proclamación de la independencia llegará el 24 de marzo de 2016 . La fecha no es casual, pero no por formar parte del imaginario nacionalista. Al revés. El 24 de marzo de 1603 se produjo la «unión de las coronas» en Jacobo VI de Escocia, que se convirtió además en Jacobo I de Inglaterra. Y el 24 de marzo de 1707 se firmó el Acta de Unidad, por la cual se fusionaban los parlamentos escocés e inglés para dar carta de naturaleza al Reino Unido de la Gran Bretaña. Una fecha unionista para poner fin, si triunfa el «Sí», a 300 años de unión parlamentaria.

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